Esta edificación, convertida a la sazón en hotel , data del siglo X, tiempos
en los que se funda el Monasterio de Santo Tomé.
A fecha de 13 de agosto de 1192
el Rey Alfonso VII confirma la anexión del Monasterio
de Santo Tomé a las posesiones procuradas a la Villa
y Tierra de Sepúlveda, uniéndose así al
mandato de la región sepulvedana.
Ciertos cronistas determinan
hacia 1288, el año en que se instituye en el Monasterio
el convento de los Canónigos Seglares de Santo Tomé
de Segovilla. El beaterio adopta el nombre de Segovilla por
su dotación con rentas de una heredad de Sevilla, hacienda
que ejerce una gran influencia en la Villa de Santo Tomé
a lo largo de los años.
Dado que era puesta en renta,
cuentan que se edificó un poco apartada del priorato
para comodidad de los canónigos. En el tomo XIII de “Estudios
Segovianos”, números 37 y 38, don Mariano Quintanilla
nos da noticias de esta venta en su trabajo, “Partido
de Santo Tome del pie del puerto”, en la pagina 331: ...en
el mismo camino del puerto, tenemos [los canónigos de
Párraces] una venta buena y a propósito para su
utilidad y granjería, porque está en la entrada
del pie del puerto de Somosierra, a la parte del cierzo y de
Castilla la Vieja, y en todo el tiempo y principalmente en invierno,
es muy frecuentada de arrieros vizcaínos, que traen pescado
y hierro, y ansí se arrienda (en blanco) cada año,
y otras veces en mas; esta casi en medio del priorato y cerca
de la iglesia y casas del vicario y capellán, y ansí
les importa a todos que el ventero sea cuidadoso, porque de
allí se proveen, y por eso acuden mas arrieros con diversas
mercadurías, aceite, vino, pescado y otras cosas necesarias
en aquella tierra por carecer de ello.
Durante la guerra de la Independencia,
entretanto los años de 1800 contra los franceses, refieren
las crónicas que en el pueblo de Somosierra se acertaban
las tropas españolas acantonadas tras las defensas y
la artillería en las faldas de la montaña, y partiendo
de Santo Tomé se topaban las partidas napoleónicas.
En dicho lugar se situó la batalla de Somosierra en el
año 1808.
La Venta procuró refugio
a un priorato de canónigos regulares; penitenciarios
que acudían devotamente a la iglesia consagrada al apóstol
San Andrés en el mismo término de Santo Tomé
del Puerto. Después, en sus preámbulos, la Venta
se fundó como abadía, y asumía iglesia,
claustro y aposentos para la comunidad de monasterios.
Se ignora cuando fue abandonado,
pero se le identifica como convento de los Canónigos
hasta el año 1832, reconociéndose propiedad de
los Jerónimos, confiriéndole el nombre de Monasterio
de San Jerónimo.
Fue comprado por 10.000 reales
de vellón allá en el 1836, año en el que,
por real decreto, se declaran en venta todos los bienes raíces
pertenecientes a comunidades y corporaciones religiosas extinguidas
(aquella conocida amortización de Mendizábal).
Se anunció en pública subasta y transitó
a ser propiedad privada, tornándose en casa parador y
tratándosela con el nombre de Juanilla.
Es, durante añadas (siglos),
lugar de paso de viajeros, muy apreciada por su holgura y bienestar,
y, según las narraciones, debido a su situación
junto a las estribaciones de la sierra, paraje deseado para
descansar antes de afrontar la dura ascensión al puerto
de Somosierra.
Aseguran que cuando en 1836,
D. Juan de Guardamino y D. Domingo Peralta, compraron la propiedad
por Real Decreto al Reino de la Nación y la tornaron
en casa Parador, la bautizaron de Juanilla, quizá en
distinción a que algún familiar se llamara Juana,
conservándose hasta el día de hoy del año
2005, que pasando a ser propiedad de la familia Rica Lozano,
la restauran y convierten en hotel atesorando el mismo nombre.
Los anteriores propietarios,
nos refieren que existían documentos que atestiguaban
la estancia de Napoleón en esta morada de Venta Juanilla.
Según dicen, las citadas cédulas desaparecieron
durante nuestra guerra civil del año 1936 al 1939, siendo
por aquél entonces esta Venta Intendencia de las fuerzas
nacionales.
Era tal la afluencia de personas
y ganado, que para atender muchas de las necesidades que surgían
de las largas etapas y las dificultades para transponer el puerto,
junto a la venta y a la casa de postas se fueron estableciendo
artesanos de distintos oficios, lo que dio lugar a una pequeña
aldea. La Venta Juanilla, establecida en el Camino Real, Madrid
– Bayona, perteneciente al término de Santo Tomé
del Puerto, era el concluyente amparo para el cambio de bestias
y la tregua obligada para laurear el ascenso al puerto de Somosierra.
El 9 de febrero de 1842, D.
Juan de Guardamino y compañía Domingo Peralta
venden a D. Joaquín Alcalde por 92,057 reales.
El juez fue D. León
Redondo, juez de primera instancia de la ciudad de Segovia y
su partido.
Posteriormente hay unas escrituras
de 12 de Junio de 1845 en las que se dice lo siguiente:
“En la Villa de
Madrid, a 12 de Junio de 1845, ante el escribano del Sr. Notario
público D. Ramón de Guardamino de esta vecindad
como heredero y liquidador de la casa comercio de su difunto
hermano D. Juan de Guardamino, de hallándose ejerciendo
este cargo del que el escribano da fe; se anuncia en pública
subasta:
La casa titulada venta de Juanilla
se compone de la misma con sus habitaciones, cuadra y demás
oficinas, una cerca de mil doscientos estados de segunda calidad,
que linda al viento camino que sale de la Venta a Villarejo
(actual Santo Tomé) a poniente camino Real Madrid- Bayona,
al sur camino de Villarejo y las Rades con todas sus servidumbres
como se adquirió a la nación.”
En el año 1850 se llamaba
casa parador titulada de Juanilla con un cercado contiguo.
Frente a Santo Tomé
y tocante al aeródromo todo ello visible desde la Venta
Juanilla se localiza la Torre, Allí se adivinan los restos
de la ermita del convento de Segovilla, en donde se encontraba
la parroquia cuyas piedras fueron semilla que aprovechó
la alzadura de la Iglesia de Santo Tomé del Puerto, dedicada
a Nuestra Señora de la Natividad.
La Torre ahora está
restaurada y es esgrimida por el pueblo para actos culturales
y nobles menesteres.
De esta guisa es la historia de este placentero hotel situado
en las estribaciones de la Sierra de Castilla junto al puerto
de Somosierra y a 99 Km. de Madrid.
Persistimos y nos ilusionamos
en seguir procurando cobijo y primorosas viandas a los viajeros
como, desde inmemorables tiempos, se ha cumplido en este sitio.
En ello pondremos día
a día todo nuestro tesón y devoción.